jueves, 7 de octubre de 2021

FAMILIA E INFANCIA , TIPOS Y ANTECEDENTES



LA FAMILIA 


Antecedentes de la Familia

 En la actualidad podemos considerar como familia un grupo de personas unidos por alguno de los dos tipos de vínculos siguientes: el matrimonio o la consanguinidad. Estudiando los antecedentes de la familia podemos analizar cuál ha sido la evolución histórica de este concepto a lo largo del tiempo y cómo han sido las relaciones y características de cada uno de sus integrantes dentro del rol familiar.


Evolución histórica del concepto de familia

En la prehistoria, antes del neolítico, los individuos se agrupaban en grupos de dos o tres familias entre las que había vínculos de consanguinidad en la mayor parte de los casos y que se reunían para ser más efectivos en las tareas de caza, recolección y cuidado de los hijos y enfermos, aunque en ocasiones los enfermos se podían ver como una lacra puesto que no podían aportar nada al grupo y sin embargo requerían atención y alimento.

Posteriormente se tiene constancia de la reunión en clanes. Un clan está formado por una serie de personas o familias entre las que solía haber lazos de familia entre ellas y que actuaban bajo la supervisión de un jefe.

Antecedentes de la familia desde la antigüedad

Al comienzo de los siglos había una promiscuidad completa por parte del hombre y la mujer. No había familias tal y como las conocemos hoy sino que era absolutamente normal que las mujeres tuviesen hijos de distintos padres y eran éstas las que se ocupaban del cuidado de los hijos pequeños. El padre no sabía ni reconocía a sus hijos.


Tipos de Familia:


En la actualidad existe una gran diversidad de familias, todos los tipos de familia actuales existen en igual capacidad en lo que se refiere a cubrir las necesidades básicas que le competen.

Los tipos de familia actuales son muy diferentes a las familias de 50 años atrás, así como esas también lo eran respecto a las de 50 años más atrás. La evolución del concepto y los tipos de familia ha variado progresivamente al igual que lo ha hecho la sociedad y la cultura, dando lugar a una diversidad muy celebrable.




A continuación repasamos cuáles son los diferentes tipos de familia que existen actualmente:

  1.  Familia sin hijos: Está formada por una pareja sin descendientes. Cada vez son más las parejas que deciden conscientemente no tener hijos por múltiples razones personales. En otros casos, la infertilidad de uno o ambos miembros no se puede solucionar médicamente, motivo por el cual algunas parejas no tienen hijos. El hecho de tener hijos no es sinónimo de ser familia, las parejas sin hijos también son familias.
  2.  Familia biparental con hijos: Suele ser la más clásica, también conocida como nuclear o tradicional. Está formada por un padre, una madre y el/los hijo/s biológico/s. La mayoría de la población, al pensar en una familia, se imagina a la familia biparental con hijos. Aunque cada vez se esté ampliando más el término, culturalmente aún podemos decir que es el tipo de familia más popular.
  3. Familia homoparental: Las familias homoparentales son aquellas que están formadas por una pareja homosexual (de dos hombres o dos mujeres) con uno o más hijos. Aunque no es una familia nueva, su presencia en la sociedad ha aumentado significativamente en los últimos años. Este tipo de familias han tenido que luchar contra los prejuicios derivados de la homofobia: mientras poco o nada se cuestiona la validez y capacidad de una pareja heterosexual para formar una familia, las parejas homosexuales con hijos parece que hayan tenido que recurrir incluso a investigaciones científicas que prueban su legitimidad como familia. Afortunadamente, conforme la sociedad avanza, también lo hace la aceptación de las familias homoparentales.
  4. Familia reconstituida o compuesta:  Probablemente es la más frecuente en la actualidad debido a la creciente tendencia a la separación y al divorcio. Como se deduce de esta introducción, las familias reconstituidas o compuestas son las que están formadas por la fusión de varias familias biparentales: tras un divorcio, los hijos viven con su madre o su padre y con su respectiva nueva pareja, que puede tener también sus propios hijos a cargo. Además, el otro progenitor también puede tener una pareja con hijos, por lo que estos hijos formarán parte de una gran familia compuesta.
  5.  Familia monoparental: Este tipo de familia, de igual forma que ocurre con la homoparental, no está exenta de crítica y prejuicios, tanto en el caso de mujeres como de hombres, aunque estos últimos sean aún una minoría. Las familias monoparentales están formadas por un único adulto con hijos. Generalmente, son más frecuentes las llamadas familias “monoparentales”, en las que el adulto presente es la madre. A pesar de que existe mucha gente que cree que las familias monoparentales están incompletas, no es cierto que ese progenitor único necesite forzosamente la ayuda de otro adulto para tirar adelante. 
  6. Familia de acogida: Las familias de acogida constan de una pareja o un único adulto que acoge a uno o más niños de manera temporal mientras que no puedan vivir en su familia de origen o mientras no encuentren un hogar permanente. Son familias temporales que se encargan de ofrecer a menores en situación de necesidad el mejor entorno posible hasta que sean adoptados definitivamente o hasta que su familia biológica pueda ocuparse de ellos. El acogimiento puede ser de urgencia, de corta duración (hasta 2 años), de larga duración (más de 2 años) o de fines de semana y vacaciones escolares.
  7. Familia adoptiva: Las familias adoptivas constan de una pareja (o un adulto en solitario) con uno o más hijos adoptados. Pese a no tener vínculos de sangre, son igualmente familias que pueden desempeñar un rol parental igual de válido que las familias biológicas. Muchas familias, por problemas de fertilidad, optan por adoptar como forma de acceder a la parentalidad. Otras familias, por convicción personal, prefieren adoptar que concebir.
  8. Familia extensa: Está formada por varios miembros de la misma familia que conviven bajo el mismo techo. De este modo, pueden convivir padres, hijos y abuelos, o padres, hijos y tíos, etcétera. También es un ejemplo de familia extensa la situación en que uno de los hijos tiene su propio hijo y conviven juntos, o cuando sobrinos se mudan con sus tíos y primos.



Antecedentes de la Infancia y sus etapas


La primera infancia se define como un periodo que va del nacimiento a los ocho años de edad, y constituye un momento único del crecimiento en que el cerebro se desarrolla notablemente. Durante esta etapa, los niños reciben una mayor influencia de sus entornos y contextos.

Todo ser humano se adapta desde la infancia a una serie de normas que la sociedad ha establecido. A este proceso se le denomina socialización, y es a través de éste que la cultura y las normas se van inculcando a los niños desde pequeños. El primer contacto que tiene un niño con miembros de la sociedad es con sus padres. El proceso de socialización se da a través de las instituciones que conforman dicha sociedad, es por eso que la familia es la primera institución en la cual una persona va desarrollando su parte social, lo que sucede desde el momento de su nacimiento.

La conducta del niño se va moldeando según sea su contacto con el resto de las instituciones sociales. Si bien, los padres son los primeros agentes de educación, también el resto de la familia ejerce gran influencia en el comportamiento del niño. Todo lo que éste se va apropiando, se genera a partir de lo que observa. Lo que sus padres o miembros de la familia desempeñen día con día, será aprendido por el niño y a través del ejemplo, éste irá desarrollando una personalidad propia. Otra de las instituciones que influyen en un infante es la escuela. Es ahí donde se van creando los primeros lazos interpersonales, ya que las amistades se van formando debido a que se comparten varios elementos, como la edad, los intereses, el nivel sociocultural, etc. Las relaciones sociales del niño forman parte de una de las dimensiones más importantes del desarrollo infantil.

La importancia de la infancia

Radica en numerosos aspectos, de los cuales merecen destacarse el biológico y el psicosocial. Por un lado, en este período ocurre la mayor parte del crecimiento físico de la vida extrauterina, sustentado en la rápida progresión del esqueleto y la musculatura en los niños con adecuada nutrición. Por otra parte, la vida de relación con los demás seres humanos tiene su origen en la niñez misma, con la posibilidad de definir vínculos que pueden prolongarse por toda la vida.


Las etapas de la infancia





A continuación daremos un breve repaso a estas etapas de la infancia y los cambios físicos y mentales que se producen en el paso de una a otra.

Sin embargo, hay que tener presente que los límites entre estas fases son difusos y no se producen siempre del mismo modo; cada niño y niña es un mundo.


  • Período intrauterino

Aunque se considera que la infancia empieza en el momento de nacer, en ocasiones se asume que puede empezar antes, especialmente en los casos de parto prematuro. Esta fase incluye el periodo fetal precoz y el tardío, e involucra procesos de rápida formación y perfeccionamiento de los sentidos.

Hay que tener presente que, aunque en esta etapa se depende totalmente de los demás, ya se producen los principales aprendizajes, especialmente a través del oído. Sin embargo, estos están sujetos a un tipo de memorización muy simple y básico. Por ejemplo, en esta etapa las áreas del cerebro que se ocupan de dar base a la memoria autobiográfica aún no se han desarrollado.

Esta etapa de la vida se caracteriza por el hecho de que ni las estructuras biológicas del organismo han madurado, ni el niño o niña ha tenido la oportunidad de aprender a partir de la inmersión en un ambiente social y sensorialmente estimulante.

 

  • Período neonatal

Esta fase de la infancia se inicia en el nacimiento y finaliza, aproximadamente, al final del primer mes. En el período neonatal los bebés aprenden las principales regularidades del mundo que les rodea y se establece la comunicación más directa con otros seres humanos, si bien aún no se está en condiciones de entender el concepto del «yo» y «tú» ya que aún no se domina el lenguaje.

 

Además, ya desde los primeros días los bebés muestran una asombrosa facilidad para distinguir fonemas y, de hecho, son capaces de discriminar diferentes idiomas por cómo suenan. Esta es una habilidad que se va perdiendo en los primeros meses de vida.

Por lo que respecta a los cambios físicos, en esta etapa de la infancia se empieza a producir el crecimiento de todo el cuerpo menos de la cabeza. Además, en esta fase se es muy vulnerable, y la muerte súbita es mucha más frecuente en este espacio de tiempo.

 

  • Período post-neonatal o lactante

Esta sigue siendo una de las etapas de la infancia más tempranas, pero en este caso, a diferencia de la etapa anterior, los cambios físicos y psicológicos son más fáciles de notar, dado que hay más cambios cualitativos en el comportamiento.

En la etapa lactante se empieza a desarrollar una musculatura suficiente para mantener una postura erguida y, además, hacia los 6 meses se empieza a emitir balbuceos y falsas palabras. Además, se aprende a coordinar partes del cuerpo para que sea sencillo moverlos a la vez con precisión (desarrollo motor fino).

Por supuesto, la lactancia es un elemento muy importante en esta fase del crecimiento, ya que proporciona tanto alimento como un canal de comunicación con la madre que permite que se estrechen lazos afectivos.

 

  • Período de la primera infancia

La primera infancia va del primer al tercer año de edad, y coincide aproximadamente con la etapa en la que los niños y las niñas asisten a la guardería. Aquí ya se empieza a controlar el uso del lenguaje propiamente dicho, aunque al principio es un lenguaje telegráfico con palabras sueltas y más tarde se gana la capacidad de formular frases simples con incorrecciones como la generalización (llamar «gato» a un perro, por ejemplo).

Por otro lado, en esta fase se empieza a ganar el control de los esfínteres y se muestra una fuerte voluntad de explorar y descubrir cosas; según Jean Piaget, esta curiosidad era justamente, el motor del aprendizaje.

Además, en esta etapa el pensamiento es fundamentalmente egocéntrico en el sentido de que cuesta mucho imaginarse lo que piensan o creen los demás.

En cuanto a los cambios físicos, el tamaño del torno y de las extremidades sigue creciendo, y la diferencia de tamaño entre la cabeza y el resto del cuerpo se reduce, aunque este desarrollo es más lento que en las etapas anteriores.

 

  •  Período preescolar

El período preescolar va de los 3 a los 6 años. Esta es la etapa de la infancia en la que se gana la capacidad de la Teoría de la Mente, es decir, la habilidad de atribuir intenciones, creencias y motivaciones únicas (que sean distintas de las propias ) a los demás. Esta nueva capacidad enriquece mucho las relaciones sociales, aunque también permite que la mentira resulte más útil y eficaz como recurso.

Además, aquí su capacidad para pensar en términos abstractos se desarrolla más, en parte por la mielinización de su cerebro y en parte porque empiezan a tratar habitualmente con comunidades amplias que no son únicamente el padre y la madre.

Por un lado, la mielinización hace que más partes del cerebro estén conectadas entre sí, lo cual permite que se creen conceptos más abstractos a partir de la combinación de ideas de muchos tipos, y por el otro el enriquecimiento del tipo de interacciones a las que el niño o niña se somete hace que sus capacidades cognitivas aprendan a desenvolverse en tareas más complejas.

En esta fase se empieza a llegar a pactos, a negociar y a buscar dar una imagen concreta. Al final de esta, muchas veces se empieza a tratar de ajustar el propio comportamiento a los roles de género, y los casos de disforia de género aparecen con frecuencia a lo largo de esta etapa.

 

  • Período escolar

El período escolar es la última etapa de la infancia y la que da paso a la adolescencia. Va de los 6 a los 12 años y en esta fase la capacidad de pensar en términos abstractos y matemáticos se desarrolla mucho, aunque no llega a su máximo. Esto es debido a que la mielinización del cerebro sigue su curso (y no se ralentizará hasta la tercera década de vida). Los lóbulos frontales empiezan a estar mejor conectado con otras partes del encéfalo, y esto facilita un mejor dominio de las funciones ejecutivas como la gestión de la atención y la toma de decisiones siguiendo estrategias consistentes.

Además, en la etapa escolar la imagen que se da empieza a tener aún más importancia, y se trata de ganar la amistad de quienes se considera importantes.

El círculo social ajeno a la familia empieza a ser uno de los factores que configuran la identidad de los niños y niñas, y esto hace que las normas familiares empiecen a ser quebrantadas con frecuencia y teniendo consciencia de ello. Es en parte esto lo que hace que en esta etapa de la infancia se empiece a ser vulnerable a las adicciones, que pueden llegar a dejar alteraciones significativas en el cerebro, como en el caso del consumo del alcohol que en muchos casos empieza con la pubertad al inicio de la adolescencia.

La impulsividad también suele ser una característica de esta etapa, así como la propensión a preferir metas a corto plazo que aquellas que se encuentran muy alejadas en el futuro. Al final del período escolar el cuerpo empieza a manifestar las señales de la pubertad, marcado por los cambios de voz en los varones y el crecimiento de los senos en las jóvenes, entre otras cosas.


La Familia como medio de fortaleza en la Infancia

La familia es el primer espacio donde los niños se desarrollan socialmente a partir de un

funcionamiento familiar determinado.

 

La familia es la unidad funcional que construye cada día el destino de una sociedad.  Es la primera red de apoyo de las personas y la más cercana, por esta razón es importante promover un ambiente familiar sano en donde se brinden los recursos necesarios para un buen desarrollo personal y social de los individuos.


Si bien es cierto que en la familia se inicia el desarrollo del ser humano como individuo social, es decir, el conocimiento que adquiere desde el hogar sirve como iniciación para construirse dentro de un contexto específico donde se aprende una serie de características que conforman los rasgos más importantes para la interacción y la vida en comunidad, es necesario tener presente que la realidad social de la familia y la de la sociedad en sí, en ocasiones varia, ya que no es la misma realidad para ambos escenarios

La familia es para el niño-a el primer transmisor de pautas culturales y su principal agente de socialización. La familia ha ido cediendo funciones educativas que han ido pasando a la escuela. Sin embargo, es insustituible en funciones formativas primarias, como la educación en el terreno de los sentimientos, las actitudes y los valores. 


La familia es el lugar en el que el niño-a satisfacer sus necesidades:

  • ·         Físicas (alimentación, descanso).
  • ·         De comunicación.
  • ·         De adquisición de hábitos fundamentales (higiene, orden)
  • ·         De convivencia, de adaptación y de ajuste social.
  • ·         De aceptación y cariño.
  • ·         De forja de actitudes.




Infancia, familia y derecho humanos

 


Etapas del desarrollo





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